jueves, 22 de octubre de 2009

Mima... y mina!

¿Lo has notado? Las exhortaciones para que te cuides y te mimes siempre van seguidas por sugestiones. Los partidarios de cualquier doctrina buscan puntos de apoyo para reclamar territorio dentro de ti, los vendedores buscan lugares por los que engancharte... desde profetas de la nueva era a anunciantes, desde pornógrafos a radicales, cada uno de ellos te exhorta a "perseguir tus deseos", pero la pregunta permanece: ¿cuales?, ¿los "reales"?, ¿quien decide cuales son?
Esto pone bien clarito lo que esta ocurriendo: una guerra por tu alma en todos los frentes. Y muchos de esos deseos de los que se habla son construidos. De cualquier manera, cambian, dependen de factores externos, cultura, el completo contexto e historia de nuestra sociedad etc. Nos gusta la comida basura porque debemos darnos prisa para volver al trabajo, y porque la comida precocinada de los supermercados no sabe mucho mejor, porque la familia nuclear (para aquellos que todavía la tienen) es demasiado pequeña y estresada para mantener la festividad de comer y cocinar. Tenemos que mirar constantemente nuestro correo electrónico porque la disolución de la comunidad se ha llevado lejos a nuestros amigos y almas gemelas, porque nuestros jefes así no tienen que hablar con nosotros, porque las tecnologías "ahorradoras de tiempo" se han comido las horas que usábamos para escribir cartas, y de paso, mataron todas las palomas mensajeras. Queremos ir a trabajar porque en esta sociedad nadie se preocupa por los que no lo hacen, porque es difícil imaginar maneras mas placenteras de gastar nuestro tiempo cuando todo a nuestro alrededor esta diseñado para el comercio y el consumo. Cada ansia que sentimos, cada noción que formamos, esta enmarcada en el lenguaje de la civilización que nos ha creado.
¿Significa esto que tendríamos deseos diferentes en un mundo diferente? Si, pero no porque fuéramos libres para sentir nuestros deseos "naturales" (no existe tal cosa). Mas allá de la vida que vivo, yo no tengo un "yo" verdadero, soy precisamente lo que hago, pienso y siento. Esta es la tragedia real de mi vida cuando la paso hablando por el teléfono móvil o atendiendo a seminarios estudiantiles y peleándome con el mando a distancia: No es que me niegue mis propios sueños, forzosamente, sino que defino mi respuesta a la realidad en vez de intentar lo contrario. Cuando los enamorados en fuga me miran con pena al pasar puedo de hecho ser "feliz" pero es una felicidad diferente a la que ellos sienten en su huida.
Si nuestros deseos son construcciones, si realmente son productos de nuestro entorno, entonces nuestra libertad se mide por cuanto control sobre ese entorno tenemos. Es una tontería decir que una mujer es libre de sentirse como quiera al pensar sobre su cuerpo cuando a crecido rodeada de anuncios de dietas y posters de modelos anoréxicas. Es una tontería decirle que es libre cuando cada cosa que necesita para comer, tener refugio, éxito o compañía esta ya establecido por su sociedad, y todo lo que le queda es elegir entre opciones establecidas (¿burócrata o técnico?, ¿burgués o bohemio?, ¿socialista o conservador?) Tenemos que buscar la libertad haciendo agujeros en la pantalla de esta realidad, forjando nuevas realidades que nos recrearan a nosotras de vuelta.
Poniéndome en nuevas situaciones constantemente es el único modo de asegurarme que yo tomo mis propias decisiones liberado de la inercias del habito, la costumbre, la ley o el prejuicio, y solo depende de mi crear estas situaciones. La libertad solo existe en el momento de la revolución.
Y esos momentos no son tan extraños como creo.
Cambio, cambio revolucionario, esta constantemente en proceso y en todas partes, y cada uno juega una parte en ello, conscientemente o no.
"Ser radical es simplemente mantenerse al día de la realidad" en las palabras de un viejo expatriado. La cuestión es simplemente si yo voy a tomar la responsabilidad de mi parte en la actual transformación del cosmos, actuando deliberadamente y con conciencia de mi propio poder, o voy a convertir mis acciones en reacciones, participando de los acontecimientos que se desarrollen accidentalmente, al azar, involuntariamente, como si yo fuera meramente una marioneta del destino o una victima de mis circunstancias.
Si, como idealistas como nosotros insisten, podemos crear realmente cualquier mundo que queramos, entonces quizás también es verdad que nos podemos adaptar a cualquier mundo. Pero lo primero es infinitamente preferible. Elegir gastar mi vida en reacción y adaptación, corriendo para ponerme al ritmo de cualquier cosa que este pasando ya, significa estar perpetuamente a merced de cualquier cosa. No es la forma de ir y perseguir mis deseos, cualquiera que sean los que elija.
Así voy a dejar de pensar en si "la" revolución ocurrirá algún día, la mejor razón para ser un revolucionario es que es simplemente la mejor manera para vivir. Me puede ofrecer una oportunidad de vivir una vida que importe, me puede dar una relación con la injusticia en la que no tengo que negar mi propio dolor y rabia, me puede mantener consciente del intercambio de toma y daca entre los individuos y las instituciones, yoes y comunidad, uno y todos. Ninguna institución puede ofrecerme libertad, pero puedo experimentarla desafiándolas y reinventándolas.
Cuando las chicas en las escuelas cambian las letras de las canciones que les enseñan, cuando la gente aparece por decenas de miles para interferir en una reunión a puerta cerrada de expertos en economía que programan sus vidas, eso es lo que están haciendo: redescubriendo su autodeterminación, que, como el poder, pertenece solo al que lo ejerce.
Gritémoslo desde los tejados: La cultura nos pertenece. Podemos hacer nuestra propia música, mitología, ciencia, tecnología, tradición, psicología, literatura, historia, ética, poder político. Hasta que lo hagamos, estaremos atascados comprando películas de producción masiva y Cds hechos por los mercenarios transnacionales, sentados anónimos e inmovilizados en teatros musicales y graderios deportivos, luchando con los inventos, programaciones y teorías de otra gente que tienen menos sentido para nosotras que la brujería tenia para nuestras abuelas, aceptando con cara avergonzada los juicios de curas, columnistas y locutores radiofónicos, reprendiéndonos por no estar a la altura de los estándares establecidos por la selectividad universitaria y las revistas del corazón, oyendo a padres, consejeros, psiquiatras y jefes decirnos que tenemos problemas, comprando nuestra vida entera a los mismos especialistas y emprendedores a los que se las vendimos, y rechinando los dientes de furia secreta mientras cortan los últimos árboles y matan los ultimos héroes con el dinero y la autoridad que les damos.
Esas cosas no son inevitables ineludibles tragedias, son consecuencias de la pasividad a la que nos hemos relegado. En la cola del supermercado, al teléfono, en los vestuarios del gimnasio, en los turnos de la cafetería, nos consumimos esperando ser los protagonistas de nuestras propias aventuras, dueños de nuestro propio destino.
Si nos podemos cambiar, podemos cambiar el mundo, para empezar a reconstruirlo, debemos reconstruirnos. Hoy todo yo soy territorio ocupado. Mis apetitos, actitudes y roles han sido moldeados por este mundo que se vuelve contra mi y contra cada uno de nosotros. ¿Como podemos tomar y compartir el control sobre nuestras vidas, y no tener miedo ni flaquear, cuando hemos pasado toda nuestra vida siendo condicionados para hacer lo contrario?
Haga lo que haga no me voy a culpar por los fragmentos del viejo orden que permanecen en mi interior. No puedo separarme de la cadena de causa y efecto que me produjo, no, con cualquier cantidad de fuerza de voluntad. El truco esta en encontrar las maneras de seguir mi programación y simultáneamente subvertirla, y crear, en el proceso de satisfacer esos deseos, condiciones que fomentaran otros. Si necesito seguir a un líder, encontrare uno que se derroque a si mismo del trono de mi cabeza. Si necesito "guiar" a otros, buscare gente que me ayude a destronarme, si necesito luchar contra alguien, buscare guerras que pueda emprender para el beneficio de todos. Cuando necesite esquivar los imperativos de mi condicionamiento, espero encontrar que mimar y minar es un programa mas efectivo que la vieja herencia de "renuncia y lucha" traída por la cristiandad sin sentido del humor.
Para volver, finalmente, a la cuestión inicial, si, nosotros también hacemos sugerencias sobre los deseos que debes perseguir. Tendríamos que tener muy poca vergüenza para negarlo, pero lo mismo necesitaríamos para no hacer estas sugerencias, para no ensalzar libertad y autodeterminación en un mundo que las desaconseja. Exhortar a otros a pensar por si mismos es irónico. Pero hoy, renunciar a oponerse a la propaganda de misioneros, traficantes y políticos simplemente significa abandonar nuestra sociedad y especies a su control.
No hay pureza en el silencio. Y la libertad no solamente existe en la ausencia de control, es algo que tenemos que hacer juntas. Asumir la responsabilidad de nuestra parte en la actual metamorfosis del mundo significa no tener miedo de tomar parte en la construcción de nuestra sociedad, influenciando y siendo influenciados como lo hacemos.
Hacemos sugerencias, extendemos este programa de deseo, porque esperamos que haciéndolo mimamos nuestra propia programada pasión por la propaganda de una manera que mina el orden que nos desalienta a jugar con nuestras pasiones, y así entrar en un mundo de total libertad y diversidad, donde la propagando y las luchas de poder sean obsoletas. Os veo en el otro lado.


Crimethinc. Indulge . . . & Undermine

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